Muchos jóvenes se preguntan qué hay de malo con la masturbación y, puesto que quizás con quien más confianza tienen para preguntar este tipo de cosas es con otros jóvenes con la misma interrogante, no encuentran a quién preguntar o son muy tímidos para hacerlo.
La Biblia no restringue este acto en ninguno de sus pasajes (tampoco en el caso de Onán, por el cual muchos creen que es indebido), pero esto no significa que sea una actividad bien vista.
Como sabemos, hay diversas forma de pecar; desde lo que hablamos o hacemos, hasta lo que pensamos de manera consciente. Siendo esto así, volviendo al tema de la masturbación, pensemos un poco en las causas de esta. Si bien el acto de masturbarse no fuese ningún acto de fornicación o adulterio, lo que nos lleva a cometer esta acción sí lo es. Es decir, ¿en qué pensamos para lograr la excitación y llevar a cabo el acto masturbatorio? Ciertamente no es en la inmensa extensión de la muralla china, ni en el frío que deben soportar los pingüinos de la Antártida.
La masturbación es el resultado, mayormente, de un encuentro sexual o erótico imaginario que lleva a cabo la persona que se entrega a esta acción. Dicho encuentro suele ser impulsado por la pornografía, por simples recuerdos, o puede ser el resultado de la imaginación propia. Una masturbación consecuente de recuerdos puede darse por ejemplo en un joven que ve a una chica que lleva unos pantalones bien ajustados o una falda muy sencilla que deja notar sus atributos corporales más de lo que debería. Este chico se queda con este excitante recuerdo almacenado y más tarde se masturba reviviendo aquel momento. La masturbación consecuencia de la imaginación propia es parecida a la anterior; un chico, por ejemplo, puede realizar el acto masturbatorio imaginando y creando escenas eróticas en su mente con alguna chica por la cual sienta atracción. La masturbación impulsada por la pornografía ha de ser la más común no sólo en los jóvenes, sino también en muchos adultos; esta suele ser el desenlace provocado por el consumo de pornografía que va desde videos e imágenes hasta textos y audio. Además, la masturbación puede ser el resultado de la mezcla de estas tres clasificaciones anteriores.
Para llegar a la masturbación, como ya vimos, es necesario muchas veces haber visto algo que nos haya excitado, esto es haber visto a una persona con "ojos sexuales", lo que significa que miramos y codiciamos a esa persona; este simple hecho es ya un adulterio (Mateo 5:28). Como podemos ver en la Biblia, el adulterio, la fornicación, la lascivia, y muchas otras obras de la carne son acciones que pueden privarte del reino de Dios (Gálatas 5:16-21).
Para llegar a la masturbación, como ya vimos, es necesario muchas veces haber visto algo que nos haya excitado, esto es haber visto a una persona con "ojos sexuales", lo que significa que miramos y codiciamos a esa persona; este simple hecho es ya un adulterio (Mateo 5:28). Como podemos ver en la Biblia, el adulterio, la fornicación, la lascivia, y muchas otras obras de la carne son acciones que pueden privarte del reino de Dios (Gálatas 5:16-21).
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