sábado, 30 de agosto de 2014

¿Crees en Dios?

Creer en alguien implica mucho más de lo que aparenta. Cuando decimos, por ejemplo, que creemos en una persona, estamos diciendo que confiamos en ella. Creer en alguien significa estar conscientes de que lo que esa persona nos dice es la verdad.

De seguro responderíamos a la pregunta anterior de forma rápida y sin pensarlo, pero... ¿de verdad creemos en Dios? ¿Creemos que lo que Dios dice a través de su Palabra es la verdad? Siendo esto así quiere decir, entonces, que también creemos en sus promesas y en su Ley. Creemos que su amor es infinito y que nos amó de tal manera que dio a su único hijo para que muriera en lugar de nosotros (Juan 3:16). También creemos en Jesús, el hijo de Dios, y en su obra restauradora para la humanidad.

Esta pregunta abarca tanto, que a veces la respondemos incorrectamente debido a la simpleza que parece tener; pero pensemos en el significado del término "creer": Las dos primeras definiciones de esta palabra en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) rezan así:

Creer
1. Tener por cierto algo que el entendimiento no alcanza o que no está comprobado o demostrado.
2. Dar firme asenso a las verdades reveladas por Dios.

Al dar por cierto y dar un asentimiento firme a la Palabra revelada por Dios, estamos creyendo en Él. Ahora, ¿es eso lo que estamos haciendo en la actualidad? ¿es eso lo que declaramos cuando decimos que creemos en Dios?

Algo que se encuentra muy relacionado con "creer" es la fe; la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Cuando creemos de verdad en Dios es porque nuestra fe se encuentra fortalecida. Hoy en día es difícil poder afirmar que se cree en Dios y no tener fe, puesto que esto sería una contradicción. Y ¿cómo llega la fe? Pues la fe es por el oír, y el oír, por la Palabra de Dios (Romanos 10:17).

Creamos en Dios y fortalezcamos nuestra fe a través de su Palabra, porque creyendo en Él podemos librarnos de la perdición y obtener la vida eterna (Juan 3:15).

lunes, 14 de abril de 2014

Me enamoré locamente...


Casi cada joven se ha enamorado locamente de alguien, ha soñado de noche y pensado de día a esa persona tan especial y ha determinado que con ella es con quien quiere pasar el resto de sus años y un poco más; esta sensación de amor que llegamos a experimentar en un caso como este parece tan verídica que nos encerramos en nuestro propio sentir y no aceptamos que nuestro enamoramiento es algo emocional que, como toda emoción, no es permanente.

No vayas a interpretar mal lo anterior. El amor que uno puede sentir por su pareja puede ser algo eterno, mas no el "loco" enamoramiento que podríamos sentir por alguien. Como dice el Dr. James Dobson en su libro "Locos de Amor", este enamoramiento es como estar en el punto alto de un paseo en montaña rusa, y no podemos esperar vivir siempre en el punto alto de la montaña porque esta va desde lo alto hasta lo bajo repetitivamente.

Hay quienes basan importantes decisiones, que inciden notablemente en su futuro, en esta emoción pasajera; como por ejemplo, la decisión apresurada de casarse, que trae como consecuencia la fugacidad del matrimonio, algo común en parejas jóvenes.

El amor es lo más importante al momento de unirse con planes de "hasta que la muerte nos separe", pero no lo es todo. Hay un sinnúmero de puntos a tomar en cuenta antes de tomar una decisión de esa magnitud. Algunas cosas sencillas que podrías analizar son las respuestas a las siguientes preguntas...
  • ¿Has estado con tu pareja en momentos de tristeza?
  • ¿Sabes cómo es tu pareja en momentos de ira? ¿Cómo interactúa con quienes le rodean en ese momento?
  • ¿Has estado con tu pareja en momentos de enfermedad? ¿Cómo actúa tu pareja contigo?
  • ¿Has estado con tu pareja en momentos de crisis económica? ¿Tu pareja toma esto en consideración?
Y así hay una infinita cantidad de cosas que debemos conocer y saber antes de decidir vivir con una persona, porque si no te gustan las respuestas a estas preguntas, debes saber que con ellas vas a convivir, triplicando lo negativo.

Enamorarse locamente puede ser normal, pero no es ideal para tomar decisiones. Enamórate, aunque con el corazón por las nubes, con los pies sobre la tierra.

viernes, 11 de abril de 2014

Juventud es estar contento


Hoy en día se considera todo un reto disfrutar de la juventud libremente sin faltar a los mandatos de nuestro Señor. Ser un joven hoy en día implica enfrentar una serie de "irresistibles" tentaciones que va desde la música hasta el alcohol y la fornicación.

La juventud es sinónimo de contentamiento, y muchos jóvenes piensan que ser un joven cristiano es ser un joven aburrido y atado a doctrinas, piensan que esa alegría les será arrebatada si aceptan seguir a Jesús. No sólo muchos jóvenes de hoy piensan así, sino también muchos adultos que, erróneamente, creen que los jóvenes cristianos deben ser más maduros que la edad que poseen, ignorando que la juventud misma es contentamiento y gozo; dicho gozo no se debe intentar suprimir, sino transformarlo canalizándolo, a través de medios sanos, a un fin en el que el joven sienta satisfacción. Una vez que el joven se sienta satisfecho y contento, no tendrá la necesidad de buscar otros recursos que lo hagan feliz.

"Acuérdate de tu Creador en los días de tu juventud, antes que vengan los días malos, y lleguen los años de los cuales digas: No tengo en ellos contentamiento." Eclesiastés 12:1
Este versículo nos deja claro que, como aclaramos anteriormente, el contentamiento lo tendremos en nuestra juventud, pero aún así nos manda a que nos acordemos de nuestro Creador en esos días de contentamiento, porque sobre todas estas cosas nos juzgará Dios (Eclesiastés 11:9).

Los jóvenes asisten a donde hay otros jóvenes, y estos se divierten de una manera desenfrenada porque desconocen alguna otra forma de entretenimiento sano. Si fuese normal que los jóvenes se reunieran en la azotea de un edificio a contar los aviones que pasan en el cielo, de seguro otros jóvenes se sentirían atraídos a realizar la misma acción; de la misma manera los jóvenes van tras ambientes donde predomina el alcohol y otros degradantes morales porque allí se encuentran otros de sus mismas edades. El punto en todo esto es que si más jóvenes optan por divertirse y gozar su juventud de manera honrada, más jóvenes se irán sumando a estas acciones prudentes, porque así es como funciona la juventud.

Una juventud mal aprovechada puede llevarte a perder la vida, así como muchos otros ya la han perdido a causa de estos medios corrosivos que no prometen nada más que algo efímero y pasajero. Alegraos ahora y en el futuro, con nuestra vista puesta en la promesa de nuestro Señor Jesús, porque esta alegría es verdadera y es para siempre.

jueves, 10 de abril de 2014

Entonces... ¿te masturbas?

Muchos jóvenes se preguntan qué hay de malo con la masturbación y, puesto que quizás con quien más confianza tienen para preguntar este tipo de cosas es con otros jóvenes con la misma interrogante, no encuentran a quién preguntar o son muy tímidos para hacerlo.

La Biblia no restringue este acto en ninguno de sus pasajes (tampoco en el caso de Onán, por el cual muchos creen que es indebido), pero esto no significa que sea una actividad bien vista.

Como sabemos, hay diversas forma de pecar; desde lo que hablamos o hacemos, hasta lo que pensamos de manera consciente. Siendo esto así, volviendo al tema de la masturbación, pensemos un poco en las causas de esta. Si bien el acto de masturbarse no fuese ningún acto de fornicación o adulterio, lo que nos lleva a cometer esta acción sí lo es. Es decir, ¿en qué pensamos para lograr la excitación y llevar a cabo el acto masturbatorio? Ciertamente no es en la inmensa extensión de la muralla china, ni en el frío que deben soportar los pingüinos de la Antártida.

La masturbación es el resultado, mayormente, de un encuentro sexual o erótico imaginario que lleva a cabo la persona que se entrega a esta acción. Dicho encuentro suele ser impulsado por la pornografía, por simples recuerdos, o puede ser el resultado de la imaginación propia. Una masturbación consecuente de recuerdos puede darse por ejemplo en un joven que ve a una chica que lleva unos pantalones bien ajustados o una falda muy sencilla que deja notar sus atributos corporales más de lo que debería. Este chico se queda con este excitante recuerdo almacenado y más tarde se masturba reviviendo aquel momento. La masturbación consecuencia de la imaginación propia es parecida a la anterior; un chico, por ejemplo, puede realizar el acto masturbatorio imaginando y creando escenas eróticas en su mente con alguna chica por la cual sienta atracción. La masturbación impulsada por la pornografía ha de ser la más común no sólo en los jóvenes, sino también en muchos adultos; esta suele ser el desenlace provocado por el consumo de pornografía que va desde videos e imágenes hasta textos y audio. Además, la masturbación puede ser el resultado de la mezcla de estas tres clasificaciones anteriores.

Para llegar a la masturbación, como ya vimos, es necesario muchas veces haber visto algo que nos haya excitado, esto es haber visto a una persona con "ojos sexuales", lo que significa que miramos y codiciamos a esa persona; este simple hecho es ya un adulterio (Mateo 5:28). Como podemos ver en la Biblia, el adulterio, la fornicación, la lascivia, y muchas otras obras de la carne son acciones que pueden privarte del reino de Dios (Gálatas 5:16-21).